Google pone un orquestador agentic abierto sobre la mesa. Y ahí conviene mirar debajo del capó.
AX (agentexecutor . io) se presenta como el orquestador agentic abierto de Google.
Sin embargo, la información disponible no aclara todavía aspectos clave como la licencia, la arquitectura o su integración real con Vertex AI y Gemini.
Pero, para mí, la pregunta importante en una arquitectura empresarial de agentes no es solo:
“¿Quién orquesta?”
Es:
“¿Quién controla la ventana de contexto y qué ocurre cuando un agente se equivoca?”
Un orquestador abierto puede sonar a jardín compartido. Pero si Google decide las reglas del suelo, el jardín sigue siendo suyo.
Antes de llevar AX a producción, analizaría al menos tres cuestiones:
→ El vendor lock-in real, no el que aparece en la documentación comercial.
→ Los SLA y el coste de latencia de la comunicación entre agentes.
→ Quién detecta y audita los prompt injections que se propagan por la cadena.
No afirmo que AX no sea abierto. Afirmo que, cuando un hyperscaler utiliza esa palabra, hay que preguntar: ¿abierto para probarlo, para extenderlo o también para controlarlo y abandonarlo?